Trescientos años de experiencia avalan la calidad del puro canario y su indiscutible posición entre los mejores del mundo. En este reconocimiento confluyen factores como la materia prima, el talento de aquellos que saben componer una liga armoniosa y la sabiduría adquirida y heredada por los artesanos del puro.

Los canarios perfeccionaron la cosecha del tabaco y torcido en Cuba, cuando se produjo una migración masiva en el siglo XIX hacia la isla caribeña para cubrir la necesidad de mano de obra que existía en el sector.

Con el retorno de los emigrados tras la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898, comenzaron a proliferar campos de cultivo y fábricas y con ellas las primeras marcas de cigarros puros. El tabaco generó en Canarias una gran actividad industrial y laboral, principalmente en La Palma, Tenerife y Gran Canaria, empleando entre seis mil y diez mil personas.

La Palma y los puros, un matrimonio perfecto

kolumbus-La_PalmaEstas fábricas y chinchales florecieron con mucha fuerza en el paisaje de La Palma, ya que la mayoría de emigrantes que partieron a Cuba procedían de la isla. Los indianos –por este apelativo eran conocidos– compraron las fincas de los terratenientes palmeros arruinados por la crisis de la cochinilla en la década de 1870 para cultivar tabaco y poner en práctica los conocimientos adquiridos al otro lado del Atlántico.

El tabaco se cosecha en las fértiles tierras de Breña Alta, Breña Baja, Santa Cruz de La Palma, Mazo, El Paso y Los Llanos de Aridane. Para acreditar su denominación de origen, el puro palmero cuenta con un sello oficial de garantía de calidad.

Los puros palmeros son el resultado de la combinación de los mejores tabacos creados en un proceso largo y artesanal, siguiendo una vasta tradición en el cultivo y torcido. Cuentan en su ligada con hoja de Breña, caracterizada por su aroma intenso, por su sabor floral, sus notas a romero, y sus recuerdos a frutos rojos y nuez moscada. Estas características vienen definidas por la propia naturaleza y la tierra volcánica donde crecen las plantas de tabaco en La Palma.

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Hojas secas de Breña.

La elaboración de los puros ha traído consigo otros valores intangibles, como ciertos vocablos empleados por residentes que describen el tamaño y la forma de los puros. Por ejemplo, los nuncios son los puros grandes y gruesos o los panetelas son aquellos delgados y largos. Y es que la isla bonita es hoy la tierra con el mayor cultivo de tabaco que existe al sur de los Pirineos.

El verde de las plantaciones de tabaco inunda el paisaje de La Palma en noviembre y diciembre. Con esta explosión de color da comienzo el proceso de producción que concluye con la fermentación de las hojas para pasar entonces a las manos de expertos artesanos, que con mimo y pericia ensamblan y dan forma a uno de los mayores placeres que existen en el mundo. Tal y como dijo el célebre cosechero Augusto González:

“El mejor tabaco del mundo está en Pinar del Río y en La Palma; así se ha dicho, se dice y se dirá.”